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Aportaciones de ABAN (Asociación contra la Bulimia y la Anorexia Nerviosas) al Borrador de la estrategia navarra de atención a pacientes crónicos y pluripatológicos

Nuestra tarea como asociación de familiares de afectados por TAC (Trastornos de la Conducta Alimentaria) tiene como pilar el informar a la familia y al enfermo que deben ir al psiquiatra a que les haga un diagnóstico diferencial y les ponga en tratamiento. Nada de autogestión en la Prevención Primaria y en la Secundaria. Sí cogestión en la Terciaria o paliativa de los crónicos bajo la dirección del psiquiatra.

Entre nuestros objetivos fundamentales está velar para que funcione bien el sistema de salud existente, público y privado, y no crear una red asistencial paralela. Conocer el sistema y encaminar a las familias y a los enfermos a los especialistas más eficientes. No suplantarlos. No tener nosotros psiquiatras, ni siquiera psicólogos, ni trabajadores sociales.

La proactividad no debe inhibir la reactividad, dado que los crónicos se descompensan y pasan crisis agudas y comorbilidades. Y en el borrador no desaparecen las alertas del sistema, afortunadamente; aunque sólo se exhiba la proactividad para estar en regla con la moda, pero no se hace dejación de la reactividad, afortunadamente.

Corresponde al médico y no a la enfermera el diagnóstico y la receta de medicamentos. Los enfermeros pueden y deben hacer el seguimiento. Deben encaminar al enfermo crónico a que vaya al médico ante comorbilidades mentales; y al que tenga trastormo mental y le sobrevengan comorbilidades físicas encaminarlo al médico correspondiente. Y lo mismo los familiares y las asociaciones de familiares. Y el propio enfermo.

El diagnóstico debe corresponder al especialista, así como la valoración de la cronicidad, su nivel de gravedad y la personalización del plan de atención en casos complejos; no al médico de atención primaria. Si no, el enfermo se tendrá que pagar un especialista, además de pagar el sistema sanitario público.

El médico de familia no debe tener poder para prohibir que el presunto crónico vaya al especialista a que le diagnóstique la enfermedad y valore si es crónica y en qué grado y con qué gravedad.

El personal de admisión, a no ser que sea el médico de puerta, no tiene capacitación para decidir si el enfermo necesita o no ser atendido por el médico y no debe tener poder para impedirlo.

Al especialista no se le debe tener sólo para casos excepcionales, como algunos casos de cáncer o esclerosis múltiple, pero no todos. Si no, lo que hay es inasistencia.

Realizar la prescripción farmacológica corresponde al médico, es un acto médico, también en Rehabilitación. No se debe omitir decirlo.

La consulta grupal es un disparate. Contradice el principio de que no hay enfermedades, sino enfermos. Contradice el nombre de médico de familia. En los casos moderados de trastorno mental, ya nos han explicado los psiquiatras que incluso la terapia grupal es muy arriesgada.

La consulta grupal no ahorra tiempo. Sólo sirve para expresar la creencia por parte de los redactores o de los propietarios del sistema de que se cubren las apariencias. Creencia que no corresponde a la realidad. Ya existe desde hace muchas décadas en la literatura y en el habla el dicho "veloz como una visita médica". También existe la práctica de dar la misma hora a todos los pacientes. Ahora se da un paso más y se les mete a todos juntos en la consulta. La consulta grupal está destinada a ser el tema de infinidad de comedias, parodias y skectches, hasta crear un subgénero de películas y de culebrones dentro del humor negro. Lleva la medicina a lo trágicómico. Porque es trágico para el médico verdadero. Y no digamos para el paciente.

Lo de nuevas experiencias que posibilitará la consulta grupal lleva a plantear que si salen mal las experiencias para la salud de los pacientes, de qué les servirá a estos que se corrijan esos experimentos para que las disfruten los supervivientes en el futuro; y pone de manifiesto el olvido de que no se pueden hacer experimentos humanos.

Es esencial la flexibilidad

y que todos sepamos que podemos ir al médico, a urgencias y ser hospitalizados, en cualquier momento que sea necesario, aunque no esté programado.

Que nos podemos poner enfermos, aunque no tengamos permiso para ello. Y tener una agudización sin permiso previo.

10 de junio de 2013

ABAN